En busca del santo grial

Son muchos los que hoy en día se afanan en la búsqueda de la actitud que marca la diferencia. Me refiero a esa chispa que tienen algunos y que hace que, encontrarte con ellos, siempre merezca la pena. Siempre sonriendo y poniendo buena cara al mal tiempo. Siempre contemplando las mil y una posibilidades que se esconden tras cada dificultad. Siempre interesados por tratar de hacer que tú también “veas” como ellos.

¿Qué come esta gente?”, se preguntan algunos, deseosos de enterarse dónde está el establecimiento en el que adquieren esos ingredientes “mágicos” que parecen aderezar sus comidas, haciendo posible que incluso lo negro se torne blanco. “¿De qué lado bajarán de la cama cada día?”, como si la simple pisada de uno u otro pie pudiera condicionar la relación de gestos y palabras elegidos para expresar sus profundas ganas de afrontar la vida como la más apasionante de las aventuras.

¿Qué no darían algunos por hacerse con el secreto que esconden?. Ese que las hace  sobresalientes y extraordinarias, pues las desmarca de cualquier otro prototipo que las rodea. Ese que hace que vivan, uno y otro día, sacando lo mejor de ellas mismas y de aquéllos que les acompañan. Ese que hace que estés deseando cruzarte con ellas porque con su actitud logran reconfortarte, animarte y hacerte observar el mundo, la vida…, ¡aunque sólo sea por un momento!, del color que parece mostrarles el cristal ¿secreto?, por el que miran.

¿Qué tendrán estas personas? ¿De dónde sacarán esa ilimitada energía con la parecen caer y levantarse en un mismo salto? ¿Qué les hace ver lo que otros no ven? ¿Qué les lleva a pensar en lo que otros no piensan? ¿Qué les lleva a actuar como otros no actúan?

Quizás es que han elegido ser así y no de otra forma. Quizás es que han decidido caer, y levantarse así.  Quizás es que han decidido ver así. Quizás es que han decidido pensar así. Quizás es que han decidido actuar así.

Está claro que estas personas:

  • Saben ejercer su libertad pues han elegido pensar de forma que les favorezca.
  • Saben mostrar su firme voluntad por animarse y animar a otros para conseguir aquello que realmente les interesa.
  • Saben actuar con diligencia, pues no parecen esperar a que el tiempo, con su paso, venga a recolocar lo que ha quedado fuera de lugar.

Para todo esto hay una definición en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española: “Ensayo mental preparatorio de una acción para animar o animarse a ejecutarla con interés y diligencia”. Se trata de la definición de motivación, concretamente en su 3ª acepción.

¡Otra oportunidad!

nuevo-curso¡Hola de nuevo!

Imagino que ya de vuelta de las vacaciones. ¡Bienvenidos! Regreso a este blog, como muchos de vosotros habréis vuelto a la normalidad de vuestras vidas: cargada de energía, ilusión, fuerza y ganas de seguir aprendiendo y emprendiendo.

¡Estamos de estreno! Se inicia un nuevo curso escolar y con él multitud de nuevos propósitos y proyectos. Muchos de ellos, puede que los hayas pensado hace tiempo y otros, puede que hayan surgido tras este periodo vacacional.

¿A quién no le gusta ir de estreno? Lo nuevo suele venir cargado de nuevas posibilidades. Es como haber sido agraciado con otra oportunidad que te recuerda que puedes empezar de nuevo. Tienes libertad suficiente para elegir, otra vez, entre varias opciones que te permitirán, como todo lo que haces, seguir aprendiendo.

Y como de eso se trata, y ya que es inicio de curso escolar, hoy, me gustaría enfocar tu atención en una de las más poderosas plataformas diseñadas para aprender, me refiero al ámbito escolar. Nuestros hijos siguen aprendiendo de forma efectiva y a cerca de multitud de materias académicas y, en ocasiones, ¡lo hacen incluso en varios idiomas!. Esta magnífica preparación que reciben será crucial para completar con éxito su trayectoria académica y por supuesto tendrá repercusión en su futuro profesional.

Pero la realidad que experimentamos día a día sigue demandando además, otro tipo de habilidades que nuestros hijos no suelen adquirir de forma curricular, si bien, y aquí está la paradoja, las empresas sí solicitan para sí, dentro del currículo de un candidato y/o empleado:

  • Se requiere saber comunicar un mensaje de forma eficaz y eficiente, evitando malentendidos y generando impacto en el mayor número de personas posible.
  • Se requiere saber negociar a la hora de resolver un conflicto de la forma más satisfactoria y consensuada para las partes implicadas.
  • Se requiere saber trabajar en equipo, ofreciendo lo mejor de uno mismo y ¿cómo no?, obteniendo, de ese modo, lo mejor de cada uno de sus miembros.
  • Se requiere saber desempeñar el papel de líder con la suficiente humildad, honestidad, integridad y generosidad como para extraer, en cada momento, lo mejor de los demás y de uno mismo.
  • Se requiere confiar en los demás como para poder delegar tareas y, de este modo, capacitarlos, procurándoles su desarrollo personal y profesional.
  • Se requiere saber generar motivación suficiente, no sólo para uno mismo, sino también para aquéllas personas con las que se trabaja.
  • Se requiere….

Algunas empresas mencionan algunos de estos requisitos “a priori”, formando parte de su oferta laboral. Otras, sin embargo, los solicitan “a posteriori”, ante determinadas situaciones del mercado y/o de la propia empresa y para empleados que no muestran este tipo de habilidades.

Parece que el mercado solicita el perfil de un candidato más “completo”, que aúne cualificación técnica y humana. No sólo hacen falta profesionales con elevada cualificación, también se hace necesario poseer experiencia en la gestión de habilidades individuales y sociales.

Por todo ello, la pregunta que hoy me hago es:

¿A qué estamos esperando para entrenar a nuestros escolares en este tipo de habilidades?

Me encantaría poder conocer tu opinión al respecto. ¡Gracias anticipadas!

Versatilidad, ¿sí o no?

FlamencoEl diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (RAE) dice acerca del término “versátil”, concretamente en su 2ª acepción: “Capaz de adaptarse con facilidad y rapidez a diversas funciones“.

Suelo atender con reiterada frecuencia los requerimientos de Empresas que buscan desesperadamente el que sus empleados se adapten cuanto antes a nuevas tareas, nuevas tecnologías, nuevos procesos, nuevos procedimientos, nuevas formas de hacer las cosas, nuevas culturas, nuevas personas,…, en definitiva, nuevas y diversas circunstancias originadas por las coyunturas económica y social que han ido configurando las distintas tendencias de los mercados.

Solicitan, pues, las empresas, más versatilidad por parte de sus empleados, mayor capacidad para afrontar y abrazar los cambios que se van sucediendo y que, sin duda alguna, seguirán sucediéndose a lo largo del tiempo. “Se trata de que afronten lo nuevo con facilidad y rapidez” para que ello no suponga un obstáculo, ya no sólo para el propio trabajador, sino también y, debido a su posible influencia, para el resto de personas con las que interacciona a diario, esto es, la Empresa en su totalidad.

Esta capacidad de reacción y adaptación al cambio está íntimamente ligada, por otro lado, al concepto, tan en boga, de emprender. La RAE nos describe este término en su 1ª acepción como “Acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro” ¿Quién no ha acudido a un seminario, conferencia, ponencia, workshop,…, en el que este término se ha erigido como tema central, haciendo alusión a la inminente necesidad de fomentarlo en toda nuestra sociedad, empezando para ello y, cuanto antes, por inculcarlo desde las edades más tempranas (ámbito escolar)?

Pues sí, esta sociedad parece demandar cada vez más, personas emprendedoras: resolutivas, capaces de pensar por sí mismas, con ideas propias, inquietudes, ambiciones y muchas ganas de hacer cosas nuevas, independientemente de la dificultad o el peligro que entrañen, lo cual las convierte, casi de forma instantánea, en personas que pueden adaptarse de forma fácil y rápida a las diferentes circunstancias por muy empinadas que éstas se vuelvan, lo que nos traería de vuelta a la versatilidad.

Aún cuando se demuestra que existe una conexión y coherencia reales entre ambos términos y estando, como estoy, plenamente convencida de lo necesario que es el fomento de ambas actitudes dentro de cualquier perfil profesional y, por ende, de cualquier Empresa, me pregunto ¿Cómo es que me topo, a veces, con todo lo contrario a pie de calle?. Y es que todavía, me encuentro con personas que, desde sus puestos de responsabilidad dentro de las Empresas, penalizan estas actitudes pues ven con “no muy  buenos ojos” el que un candidato tenga un trayectoria profesional rica en versatilidad y emprendimiento.

Cuando mis clientes me preguntan acerca de cómo alcanzar un objetivo, siempre hablamos de perseguir aquello que quieres enunciándolo de forma positiva, para favorecer así la posibilidad de alcanzarlo, no de evitarlo: “Quiero llegar a Cádiz” frente a “Lo que yo no quiero es llegar a Cádiz“. El primer enunciado es claro y directo y si bien pudiera llegar a no conducirte a Cádiz a la primera, lo más probable es que te aproxime a ella y además siempre puedes evidenciar tu progreso. Sin embargo, el segundo encierra gran ambigüedad e incluso no garantiza que, al final, se termine en Cádiz, pues el hecho es que no se conoce el destino, por lo que la pregunta sería ¿Qué es lo que hay que evidenciar?…

Si el objetivo, en este caso, pasa por fomentar la versatilidad y el emprendimiento en los trabajadores, en las Empresas y en la Sociedad, ¿Cómo es posible que algunos sigan negándose a enunciarlo de forma positiva? ¡Todo un misterio! … que los sigue alejando de su consecución.

(Agradecería que me dejaras tu comentario al respecto. Me encantaría poder arrojar, entre todos, algún atisbo de luz a esta cuestión… ;))

 

 

“Algo que ofrecer”

Manos-de-DiosEstoy plenamente convencida de que todos tenemos algo que ofrecer. Y lo pongo así, en negrita, de forma intencionada, para denotar la importancia que, en mi opinión, conlleva encontrarlo cuanto antes.

Algunos lo llaman talento y puede ser que estén en lo cierto, pues hay, a mi juicio, mucho talento oculto en el interior de las personas, deseando encontrar la rendija desde la cual aventurarse a salir al exterior.

Otros dicen que se trata de un don, que traeríamos de serie pero que nos diferenciaría del resto (¡vaya paradoja!), haciendo que ese resto estuviera deseando estar con nosotros, para disfrutar de sus bondades.

Hay algunos que se aventuran a decir que ese algo sería fruto de un aprendizaje libre, natural y sostenible que conduciría, a aquel que quisiera, a convertirse en lo que realmente le gustaría llegar a ser… ¡Me gusta! pues me permite pensar que cualquiera podría encontrar, si lo deseara, algo valioso que ofrecer a los demás (y a sí mismo).

Hoy quería compartir con vosotros desde aquí, desde este espacio de encuentro que nos conecta, a veces, sin ni siquiera conocernos, que tengo mucho que ofrecer y es, por ello, que me siento muy afortunada:

  • Afortunada por disponer de libertad para buscar (y encontrar) lo que quiero y deseo.
  • Afortunada por disponer de voluntad para seguir insistiendo aún cuando, a veces, parece que todo está en contra…
  • Afortunada por disponer de generosidad para compartir con otras personas ese algo que tengo y que podría beneficiarles.
  • Afortunada por disponer de suficiente paciencia para seguir buscando, día a día, lo que me diferencia, lo que me identifica, lo que me hace sobresalir como persona y profesional.

Hoy dedico este post a todos aquellos

  • que buscan,
  • que encuentran, 
  • que insisten,
  • que caen y se levantan,
  • que lloran y que ríen,
  • que tienen voluntad,
  • que usan su libertad para buscar y encontrar algo que ofrecer a los demás.

Espero que pronto, muy pronto, encontréis vuestro algo. Os animo a no dejar de buscar nunca, pues ocurre que un algo lleva a otro algo y este último es posible que favorezca el descubrimiento de:…… ¡otro algo! y así, sucesivamente, y por efecto de la “causalidad”, que no casualidad…., es más que probable que terminéis descubriendo que “TODOS tenemos MUCHO que ofrecer“, por lo que hay que ponerse a ello, YA, ¡cuanto antes!.

  • ¿Qué me dices? ¿Te animas?
  • Y si hubieras descubierto ya ese algo…. ¿Qué podrías hacer, desde HOY, con él?

Un Testimonio para compartir

Conversaciones1El hecho de viajar abre nuestra mente favoreciendo el ensanche de nuestro campo de visión. Esto hace que aparezcan distintas y nuevas perspectivas acerca de una misma realidad y como consecuencia de ello, el individuo que experimenta este cambio, se vuelve más libre a la hora de elegir, pues cuenta en su haber con mayor número de posibilidades, a partir de las cuales, hacerlo.

Viajar nos conecta con otras personas, otras culturas, otros lugares, otras formas de comunicar, de expresar emociones, de sentir la realidad,… Otras idiosincrasias, ¡en definitiva!, que al interactuar con las nuestras, despiertan deliberadamente nuestras consciencias haciéndonos caer en la paradoja de cuán diferentes, y a la vez iguales, somos unos de otros (¡independientemente del país que nos vio nacer!) y de cuán interesante resulta, al mismo tiempo, esta diferencia-semejanza que nos invita a aprender, los unos de los otros.

Esta oportunidad para interactuar con personas de otros países, crece aún más cuando el motivo del viaje pasa por colaborar con grupos de trabajo en el desarrollo de habilidades individuales y sociales que favorezcan su crecimiento personal y profesional.

Es entonces cuando caes en la cuenta de que el hecho de haber nacido en un país o en otro puede que te haya provisto de mayor o menor número de recursos a la hora de acometer, por ejemplo, un proyecto de índole social… o de mayor o menor número de dificultades a la hora de tratar, por ejemplo, de ejecutarlo y llevarlo a la realidad. Pero, de lo que no hay duda es de que, haber caído en uno u otro país no te priva de la capacidad innata e ilimitada que todos, como personas que somos, tenemos para cumplir (o en su defecto, aproximarnos a…) nuestros objetivos, ¡por muy complicados que éstos puedan parecer en un principio!

He tenido la suerte de viajar, hace muy poco, para trabajar con personas en la adquisición y fomento de competencias, y comparto aquí con vosotros la satisfacción de haber vivido una grata y enriquecedora experiencia. Puede que no me equivoque al creer que quizás, yo me haya llevado de estas personas más de lo que les he entregado. Destacaría, por encima de todo, la actitud que libremente han decidido adoptar para conmigo y mi mensaje. Una actitud abierta, humilde y de marcado interés sincero.

Comento esto último porque cuando se manejan (como ha sido el caso) distintas modalidades del castellano, es muy común que existan diferentes expresiones para identificar un mismo concepto. Es cierto que en ocasiones estas confusiones relativas al idioma pueden conducir directamente al caos, pero no es menos cierto que cuando uno quiere entender, pone todo su empeño y su buen hacer y creer (libre de prejuicios) en conseguirlo. Ocurre lo propio en sentido inverso, cuando uno desea ser entendido, pone todo su afán en averiguar la forma más adecuada y que mejor se adapta a las personas que le escuchan, para así hacer llegar su mensaje.

Y todo esto es probablemente así porque el objetivo común que, en este caso, une a las personas de ambos lados no es otro que comunicarse, ¡pero no de cualquier manera!, sino de esa forma fluida en la que un mensaje, co-creado por ambas partes, es capaz de viajar de un lado a otro sin desvirtuarse, sin perder un ápice del sentido y del significado que dieron lugar a su origen.

Me fui con la inquietud de que mi mensaje pudiera ser comprendido en el modo y forma necesarios, a mi entender, para sacar buen provecho de él. Me traigo conmigo y a mi país, la certeza de haber logrado transmitir en contenido y forma el mensaje que quería compartir. No obstante, el mérito de este logro ha sido la consecuencia de una actitud compartida cargada de interés sincero. Lo más interesante es que este último no es exclusivo de un país, diría incluso que es patrimonio de todos, pues es un recurso con el que contamos, por lo que la cuestión pasaría por poner algo más de empeño en desarrollarlo. ¡Mejorarías tu comunicación! ¡Mejorarías como persona!

Todos son beneficios: ¿para qué esperar más tiempo?

Te invito a reflexionar por unos instantes…

¿Qué podrías empezar a hacer, desde hoy mismo, para fomentar tu interés sincero en la escucha?

 ¿Qué dificultades encuentras al fomentarlo?

 ¿Qué se  te ocurre hacer para superarlas?