El Arte de Mediar

Personas mediando3

Quisiera dedicar este artículo a todas aquellas personas que HOY se forman para llegar a ser Mediadores. Os animo desde aquí a seguir APRENDIENDO sobre esta apasionante disciplina que posee el poder de CAMBIAR a las personas que deciden optar por resolver sus conflictos a través de la Mediación…

 

Hay situaciones que requieren ser observadas desde una perspectiva imparcial en la cual no haya ni jueces, ni sentencias, ni culpables, ni inocentes.

Hay situaciones que requieren de la agilidad necesaria para restablecer cuanto antes relaciones que en su día fueron beneficiosas para aquéllos que las mantuvieron, pero que, en un determinado momento, se tornaron complicadas y tan difíciles de manejar por sus “propios dueños“, que fueron abandonadas a su suerte

Hay situaciones que requieren de niveles de confianza y seguridad suficientes como para abrir nuestro corazón y nuestra mente con la completa convicción de que serán tratados con el debido respeto y consideración.

Hay situaciones que requieren alcanzar un acuerdo consensuado que satisfaga las necesidades e intereses de TODOS, por igual.

Muchas de estas situaciones podrían ser, posiblemente, gestionadas con éxito si fueran conducidas a través de un Proceso de Mediación.

Mediar es el arte que posee todo aquel que sabe ganarse la CONFIANZA de aquéllos a los que decide conducir. Y lo hace por medio de la GENEROSIDAD que pone al servicio de los demás cada vez que ejercita sus habilidades con la Escucha, la Pregunta abierta, la Empatía, la Comunicación, la Asertividad,…,

Con ayuda de este arsenal de recursos, la labor del Mediador consiste en sacar lo MEJOR de las personas, para que sean ellas mismas (y no otros…) las que diseñen SU solución, una solución factible y consensuada que les lleve a resolver SU conflicto desde una nueva y favorable perspectiva: Ganar-Ganar.

 

Con mis mejores deseos para el 2013

Dicen que cada cual da según sus posibilidades. Es por ello que HOY dedico este artículo a todas aquellas personas que, de algún modo u otro, necesitan INSPIRACIÓN. ¡Va por vosotros!.

En estos días es raro cruzarse con alguien que no te desee algún parabien para el año nuevo que está a punto de comenzar. No son pocas las personas que nos desean, por encima de todo SALUD, porque… ¿qué haríamos sin ella?, ¿cómo disfrutar a tope de todo lo demás, sin algo tan necesario para vivir?

No nos olvidemos tampoco del TRABAJO, ese medio de vida que nos dignifica y que nos permite (según la edad con que lo afrontemos en cada momento), madurar, desarrollarnos, autorrealizarnos, enorgullecernos de lo que somos capaces de hacer, crecer (como profesionales y como personas) y atender, como es debido, a los nuestros.

Y no quisiera dejar atrás a aquéllos que sólo piden quedarse como estánHe de confesar que no me encuentro dentro de este último grupo por una sencilla razón: me gusta creer que cada día, cada semana, cada mes, cada año representa un REGALO, una NUEVA OPORTUNIDAD con la que antes no contábamos y la pregunta que me hago es: ¿por qué rechazar nuevas oportunidades para seguir mejorando lo que YA somos, o incluso más interesante aún, para ser lo que DESEAMOS llegar a ser?

Como se trata de pedir, no quisiera perder la oportunidad de pedir ALGO para todos. Quisiera para este año nuevo que ya asoma, MAYOR CONSCIENCIA. Me gustaría que tratáramos de ser MÁS conscientes:

- de lo que tenemos y de lo que realmente necesitamos,

- de lo que es importante y de lo que es sólo urgente,

- del valor de nuestro tiempo y del que le damos al de los demás,

- de nuestras capacidades y de aquéllas habilidades que debiéramos mejorar,

- de lo que somos y de lo que nos gustaría llegar a ser,…

Y, por último y, no menos importante, de que nosotros ¡y solo nosotros!, elegimos el color con el que nos gusta observar la vida y también la imagen de nosotros mismos que queremos proyectar a los demás.

Y pido todo esto no sólo porque creo que el hecho de ser más conscientes nos ayudaría a afrontar mejor nuevos OBJETIVOS y PROYECTOS, sino porque al ser más conscientes, elevaríamos, del mismo modo, el grado de CONSCIENCIA de los que nos rodean.

La pregunta que te hago entonces es:

¿Deseas MAYOR CONSCIENCIA para tu vida, en este año nuevo que asoma?

¡Feliz año 2013 y Feliz Despertar a la Consciencia, si así lo deseas…!

 

 

 

 

¡Alcanza tus sueños!

(Dedicado a todos aquellos que se atreven y en especial a vosotras, mujeres de la 2ª Edición del Proyecto Impulsa, para que nunca dejéis de perseguir vuestros sueños)

¿Cuántas veces has dejado de hacer algo por miedo?

¿Cuántas veces has frenado tus ganas y tu ilusión al pensar que las cosas podían salir mal?

¿Y si te hubieras atrevido?

¿Y si hubieras cruzado esa delgada línea que separa a lo que es de lo que pudo haber sido?

Veo la vida como una aventura, una historia que modelas tú mismo, por lo que puedes llegar a vivir el más tedioso de los guiones o el más fantástico de los sueños. ¡Tú eliges! ¡Es así de sencillo!

Y sí, es cierto que el miedo te acompañará en más ocasiones de las que te gustaría, pero aprovéchate de él, tráelo a tu terreno. Prueba a usarlo para estar alerta y preparado, para pulir tu armadura y salir airoso de cada batalla. Si lo alimentas y le haces un sitio en tu vida, ¡intentará quedarse para siempre!, así que acomódale en el peor de tus sofás… Verás cómo se va antes de lo previsto.

Porque el miedo tiene muchas caras y se disfrazará e intentará engañarte una y otra vez. El se dedica a eso, no puede evitarlo. ¡Es su rol!. Pero tú también tienes uno y es tratar de ser lo más feliz posible con los mimbres de los que dispones. Tu rol pasa por confeccionar el canasto que imaginas, ése que aparece en tus sueños. Y cuando lo estés haciendo y aparezcan las primeras dificultades, recuerda que eres un ser completo, cargado de recursos y tremendamente creativo, por lo que, lo lograrás.

Porque la vida viene cargada de emociones, que no puedes perderte. Porque hay mil cosas que hacer y probar, ¡no te quedes con la espinita de no haberlo intentado!. Explora tu terreno, analiza todas las posibilidades, busca caminos alternativos, y si no los encuentras, ¡invéntalos!. Después, échate a andar y disfruta de la aventura. Piensa que todo es provisional, ¡siempre se puede regresar! y sin embargo, hay trenes que nunca volverán a pasar…

 

Aprendiendo Valores

(dedicado a mis compañeras de Promoción 1986-87, del Colegio de las Irlandesas de Bami)

Veo la vida como un camino compuesto por multitud de etapas en las que vamos adquiriendo valores, principios, formas de ser y de actuar. Algunas veces no somos conscientes de ello, ¡sobre todo cuando somos niños!; en otras y, aún siendo conscientes, nos mostramos rebeldes porque nos encontramos sobraos y creemos no necesitar nada más … Hay momentos, por el contrario, en los que deambulamos, ansiosos por recuperar aquellos valores que un día estuvieron al alcance de nuestra mano y que, ¡por un momento!, nos permitimos el lujo de desechar…

De lo que no hay duda es de que las personas necesitamos valores en los que apoyarnos, referencias que dirijan o redirijan (en algunos casos) nuestras vidas. Mi opinión es que nuestra forma de ser viene determinada por aquello en lo que creemos, nuestra escala de valores. De igual manera, nuestras creencias nos hacen ser y comportarnos de forma que nos sea posible honrar estos valores, para vivir siendo coherentes, sobre todo, ¡con nosotros mismos!.

Una etapa prolífica en valores es, sin duda, la que pasamos en el colegio. Me refiero a ese lugar que te parece tan extraño con 3-4 años y del que, sin embargo, es posible que salgas tras ¿12?, ¿13?, ¿14? años de aprendizaje, con un cierto aire de ternura y nostalgia, similar al que utilizamos para despedir a un BUEN AMIGO que nos acompañó durante un largo trayecto, pero al que irremediablemente hay que decir adiós para continuar avanzando.

Esta etapa colegial discurre paralelamente a nuestra vida familiar, social,…, por lo que, en ella, nuestro nivel de aprendizaje, ¡también en lo que a valores se refiere!, tiende a dispararse hasta límites insospechados. En el colegio convivimos con ¡tanta gente!, ¡en tantos espacios diferentes!, ¡durante tantas circunstancias dispares! y a lo largo de ¡tanto tiempo!…, que lo más probable es que salgamos de este lugar, para proseguir nuestro camino, con las alforjas bien llenas… Lo que pasa es que en ese momento puede que seamos más conscientes de la carga que del contenido

Y es que creo que TODOS tenemos algo que aportar, tanto si eres profesor como si eres alumno, compañero, amigo…

Y es que creo que todos los lugares, circunstancias y situaciones en los que nos vemos inmersos, nos enseñan algo, por muy dispares, favorables o adversos que sean (o hayan sido)…

Y es que creo que todos los momentos vividos tienen un sentido, que no es más que aquél que, cada cual, libremente quiera darle…

Y es que creo que cada vida, en definitiva, se forja en torno a un conjunto de valores, muchos de los cuales aprendimos junto a personas inolvidables, en lugares inolvidables

 

¿Nos hace fuertes mostrar Vulnerabilidad?

Reflexiono acerca de esta pregunta en unos momentos en los que creo firmemente que muchos deberíamos cambiar nuestra forma de ser y/o actuar. Estamos acostumbrados a vivir en nuestra “Zona de Confort“, área en la que nos hallamos seguros y hasta nos creemos valientes por aquello de que controlamos todo lo que en ella acontece.

El problema viene cuando algún factor externo, hasta entonces desconocido para nosotros, irrumpe en nuestras vidas y pone patas arriba esta Zona tan cómoda, acotada y controlada hasta la fecha… Y entonces…, ¡que nadie se atreva a mostrar vulnerabilidad!, no vaya a ser que se note y ¡estropeemos la percepción que los otros tienen acerca de nosotros!… Es entonces cuando enfocamos nuestra preocupación en corregir en falso, pero ¡cuanto antes!, esa percepción y nos olvidamos de que hay que resolver un problema y seguir adelante con nuestras vidas.

¿Y si, por el contrario, mostráramos a los demás que Sí, que somos vulnerables, que nos parecemos, que, en definitiva, somos humanos? ¿No sería mejor reconocer que tenemos carestías para tratar de cubrirlas cuanto antes? ¿No sería mejor aceptar que algunas situaciones nos asustan porque requieren de nosotros el tomar unas decisiones y ejecutar unas acciones nunca antes imaginadas? ¿No es precisamente aquel que reconoce que no sabe, el que abre su corazón, su mente y hasta su cuerpo para aprender?

A veces nos vendría, más que bien, investigarnos con humildad suficiente como para ver más allá de nuestras fortalezas, ya que sólo así seríamos capaces de reconocer y aceptar también nuestras debilidades carestías, porque opino que sólo se puede arreglar aquello de lo que se sabe que necesita arreglo… Por tanto, si en lugar de afanarnos en escondernos detrás de nuestra vulnerabilidad (¡lo cual no hace otra cosa que alimentarla!…), la colocamos junto a nosotros, en el lado opuesto al de las fortalezas, pienso que nos afanaremos por tratar de nivelar la situación, entre otras cosas, para no perder el equilibrio y acabar en el suelo…