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¿Se puede ser incompetente y competente a la vez?

¿Se puede ser incompetente y competente a la vez?
05/07/2016 Sonia Quintanilla

Es curioso lo descuidados que, a veces, podemos ser con nuestro lenguaje. ¡Qué rápido etiquetamos a alguien de incompetente cuando nos demuestra que no sabe hacer “algo” de lo que le hemos pedido! No nos acordamos siquiera de gestionar nuestro lenguaje no verbal cuando lo miramos, con cierta desilusión, para expresarle nuestra enorme decepción al descubrir “que no, que esto que le hemos pedido, va a ser, que no sabe hacerlo”. Y hasta ahí, puede que tengamos razón. A lo mejor, esta persona no posee el conocimiento necesario, o bien, la destreza suficiente como para realizar con acierto aquello que le hemos solicitado.

Hasta aquí, todo parece solucionable. Si se trata de conocimiento, ¡nada como el aprendizaje en esa materia! y si se trata de destreza, ¡nada como el entrenamiento en esa habilidad! Que sí, que estoy de acuerdo en que ¡no todos podemos ser números 1 haciendo las mismas cosas! pero… ¿quién discutiría acerca de esa cuestión? No se trata de ser el mejor, se trata de adquirir la capacidad/competencia necesaria para realizar, de la mejor manera posible (= acorde a los recursos disponibles en cada momento), aquello que se nos encomienda, o bien, aquello que nos gustaría hacer.

Visto desde esta perspectiva, todos poseemos alguna que otra incompetencia. Es evidente que no todos sabemos hacer todas las cosas y que, las que hacemos, tampoco las realizamos con igual destreza. Ahora bien, si queremos ser más precisos con nuestra forma de expresar con propiedad una realidad, debiéramos reconocer que cada incompetencia va asociada a la falta de una competencia específica. Ser un incompetente sin más, es más que improbable. Sería como afirmar que la persona no posee ninguna competencia y hay personas a las que esta afirmación  tan simplista podría perjudicarles bastante, por ejemplo, en su autoestima, pues no todos encajamos un mismo mensaje de igual forma.

La experiencia nos muestra, día a día, cómo se puede ser un manazas en la cocina y, al mismo tiempo, un hacha montando muebles (¡con o sin instrucciones!);  o cómo se puede ser un completo negado para el dibujo artístico y, sin embargo, ser un crack en matemáticas. Y esto es porque una cosa no quita la otra, por lo que pareciera que somos, a la vez, competentes e incompetentes, según de lo que se trate.

De hecho, ¿Quién no llamaría a ese amigo suyo, ¡bajo ningún concepto!, si de lo que se trata es de arreglar un grifo? ¿Quién no ha olvidado a ese otro colega que casi provoca un incendio al tratar de instalarle una lámpara? ¿Quién no recuerda aún, a ese conocido que se comprometió a pintarle un cuadro “espectacular” para la entrada de su casa? El caso es que lo hizo, ¡vaya si lo hizo!, pero la cuestión es que aún no se le ha encontrado el hueco apropiado… Y es que hay mucho “incompetente” suelto… Lo que no sabemos es lo que éstos, llamados incompetentes a secas, harán bien.

Pero, también, y, por el contrario, volveríamos a llamar cien veces más al artista que nos ayudó a pintar la casa; o al manitas que lo hizo con el montaje de las persianas; o al fuera de serie configurando dispositivos electrónicos; o al showman que nos ameniza cada velada con sus ocurrencias y simpatía… Y es que, también, hay mucho “competente” suelto… Lo que no sabemos es lo que éstos, llamados competentes a secas, harán no tan bien.

Yo misma soy una absoluta incompetente en lo que se refiere al sentido de la orientación, ¡sencillamente parece que vine sin él!, pero, sin embargo, soy tremendamente competente cuando se habla de capacidad de memorización. Por eso y, en este caso en particular, lo que hago es suplir una cosa con la otra: me aprendo de memoria las referencias de hacia dónde me dirijo y/o estoy. Y estoy segura de que tú, lector, también podrías ofrecernos algún que otro ejemplo similar.

Por todo esto, os animo a ser cuidadosos con el lenguaje y a tratar de hablar con propiedad en la medida en que os sea posible. No es lo mismo decirle a alguien que es un incompetente a secas, que decirle que es un incompetente en lo que se refiere a la realización de alguna actividad en concreto. ¡No hay color!, sobre todo, porque cuando se le pone nombre a una carestía o debilidad, es cuando se empieza a estar en disposición de ponerle solución, ¿no crees?

 

Comments (2)

  1. Macarena Gómez 1 año hace

    Pues sí Sonia tienes razón, pero para eso hay que enseñar a hablar y a pensar a las personas. Pues a veces muchos de nosotros somos bastante incompetentes en expresión!! A veces somos unos tacaños y no le damos la suficiente importancia a las palabras…

  2. Autor
    SQCoach 1 año hace

    Totalmente de acuerdo contigo, Macarena.

    Puede que la GENEROSIDAD esté íntimamente ligada a las palabras que elegimos y a la forma en la que decidimos construir nuestras expresiones. ¡Otra área de mejora en la que seguir insistiendo!

    Gracias por tu aportación.

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