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Un Testimonio para compartir

Un Testimonio para compartir
21/07/2014 sq

04El hecho de viajar abre nuestra mente favoreciendo el ensanche de nuestro campo de visión. Esto hace que aparezcan distintas y nuevas perspectivas acerca de una misma realidad y como consecuencia de ello, el individuo que experimenta este cambio, se vuelve más libre a la hora de elegir, pues cuenta en su haber con mayor número de posibilidades, a partir de las cuales, hacerlo.

Viajar nos conecta con otras personas, otras culturas, otros lugares, otras formas de comunicar, de expresar emociones, de sentir la realidad,… Otras idiosincrasias, ¡en definitiva!, que al interactuar con las nuestras, despiertan deliberadamente nuestras consciencias haciéndonos caer en la paradoja de cuán diferentes, y a la vez iguales, somos unos de otros (¡independientemente del país que nos vio nacer!) y de cuán interesante resulta, al mismo tiempo, esta diferencia-semejanza que nos invita a aprender, los unos de los otros.

Esta oportunidad para interactuar con personas de otros países, crece aún más cuando el motivo del viaje pasa por colaborar con grupos de trabajo en el desarrollo de habilidades individuales y sociales que favorezcan su crecimiento personal y profesional.

Es entonces cuando caes en la cuenta de que el hecho de haber nacido en un país o en otro puede que te haya provisto de mayor o menor número de recursos a la hora de acometer, por ejemplo, un proyecto de índole social… o de mayor o menor número de dificultades a la hora de tratar, por ejemplo, de ejecutarlo y llevarlo a la realidad. Pero, de lo que no hay duda es de que, haber caído en uno u otro país no te priva de la capacidad innata e ilimitada que todos, como personas que somos, tenemos para cumplir (o en su defecto, aproximarnos a…) nuestros objetivos, ¡por muy complicados que éstos puedan parecer en un principio!

He tenido la suerte de viajar, hace muy poco, para trabajar con personas en la adquisición y fomento de competencias, y comparto aquí con vosotros la satisfacción de haber vivido una grata y enriquecedora experiencia. Puede que no me equivoque al creer que quizás, yo me haya llevado de estas personas más de lo que les he entregado. Destacaría, por encima de todo, la actitud que libremente han decidido adoptar para conmigo y mi mensaje. Una actitud abierta, humilde y de marcado interés sincero.

Comento esto último porque cuando se manejan (como ha sido el caso) distintas modalidades del castellano, es muy común que existan diferentes expresiones para identificar un mismo concepto. Es cierto que en ocasiones estas confusiones relativas al idioma pueden conducir directamente al caos, pero no es menos cierto que cuando uno quiere entender, pone todo su empeño y su buen hacer y creer (libre de prejuicios) en conseguirlo. Ocurre lo propio en sentido inverso, cuando uno desea ser entendido, pone todo su afán en averiguar la forma más adecuada y que mejor se adapta a las personas que le escuchan, para así hacer llegar su mensaje.

Y todo esto es probablemente así porque el objetivo común que, en este caso, une a las personas de ambos lados no es otro que comunicarse, ¡pero no de cualquier manera!, sino de esa forma fluida en la que un mensaje, co-creado por ambas partes, es capaz de viajar de un lado a otro sin desvirtuarse, sin perder un ápice del sentido y del significado que dieron lugar a su origen.

Me fui con la inquietud de que mi mensaje pudiera ser comprendido en el modo y forma necesarios, a mi entender, para sacar buen provecho de él. Me traigo conmigo y a mi país, la certeza de haber logrado transmitir en contenido y forma el mensaje que quería compartir. No obstante, el mérito de este logro ha sido la consecuencia de una actitud compartida cargada de interés sincero. Lo más interesante es que este último no es exclusivo de un país, diría incluso que es patrimonio de todos, pues es un recurso con el que contamos, por lo que la cuestión pasaría por poner algo más de empeño en desarrollarlo. ¡Mejorarías tu comunicación! ¡Mejorarías como persona!

Todos son beneficios: ¿para qué esperar más tiempo?

Te invito a reflexionar por unos instantes…

¿Qué podrías empezar a hacer, desde hoy mismo, para fomentar tu interés sincero en la escucha?

 ¿Qué dificultades encuentras al fomentarlo?

 ¿Qué se  te ocurre hacer para superarlas?

 

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